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Tomates. Propiedades y beneficios

El Tomate es originario de Sudamérica. Los colonizadores españoles lo llevaron a Europa y las colonias, incluyendo Filipinas desde donde se extendió por todo el continente Asiático. En Europa se adaptó muy bien al clima de la cuenca Mediterránea.

Es una baya considerada a medio camino entre fruta y hortaliza aunque muchas veces se habla del tomate como una verdura más. Tiene un sabor ligeramente dulce con un toque de acidez. Pertenece a la familia de las solanáceas junto con la patata , pimiento y berenjena, entre otros.

La temporada del tomate es de junio a septiembre aunque puede encontrarse todo el año procedente de cultivos de invernadero. Sin embargo es en verano cuando presenta mejor calidad y sabor.

Los principales productores de tomate son China, Estados Unidos, India y Turquía mientras que los mayores consumidores son Estados Unidos, Italia y Turquía. En España destaca la provincia de  Almería como la mayor productora y exportadora de tomate.

Maduración del tomate

Los tomates sin madurar son de color verde y duros al tacto. Al madurar se hacen blandos y de un color anaranjado o rojo.

Maduración en Planta o en Cámara. En su producción comercial  el tomate se suele recoger verde. Se deja madurar en cámaras aplicando etileno,  gas que acelera la maduración del fruto. Este proceso permite que los tomates se conserven más tiempo pero tienen menos sabor.

Composición y valor nutricional

En la composición del tomate destaca su alto contenido en agua, vitaminas, licopeno y algunos minerales importantes para el funcionamiento del organismo.

Agua. Representa la mayor parte del peso de un tomate, más del 90 %. Su alto contenido en agua le confieren su jugosidad y textura característica.

Minerales. El tomate tiene varios minerales pero destaca principalmente su contenido en Potasio, Magnesio y Fósforo.

  • Potasio. Participa en muchas funciones a nivel del sistema nervioso, muscular, celular y del corazón. Ayuda a regular el contenido de agua del organismo.
  • Magnesio. Interviene en el funcionamiento de algunos enzimas, absorción del calcio, equilibrio hormonal, sistema muscular y producción de proteínas. También ayuda a controlar la flora intestinal y prevenir enfermedades cardiovasculares.
  • Fósforo. Interviene en la formación y mantenimiento de dientes y huesos. También ayuda a producir energía para la formación de células.  Su falta puede provocar debilidad muscular, disminución de reflejos, fatiga mental y temblores.

Vitaminas. Los tomates son una fuente importante de vitamina C y de promivitamina A.

  • Vitamina C. Refuerza las defensas y nos ayuda a prevenir resfriados. Se trata de una vitamina muy vulnerable a la cocción, conservación y exposición a la luz. La mejor manera de aprovechar la vitamina C del tomate es comerlo crudo, con piel y poco después de prepararlo.
  • Provitamina A. También es un potente antioxidante que tiene muchos beneficios para la salud. Participa en el buen funcionamiento del sistema inmunológico, huesos, mucosas, cabello, visión y piel.

Licopeno. Es un pigmento con un importante poder antioxidante que abunda cuando el fruto está maduro, dándole su color rojo característico.  Una interesante propiedad del licopeno es que se libera y aumenta con la cocción (salsa de tomate, ketchup, etc.)

El tomate es antioxidante y anticancerígeno

La Vitamina C, la Vitamina A y el Licopeno son potentes antioxidantes que neutralizan el efecto de los radicales libres. Esto significa que nos protegen de la degeneración celular y ayuda a prevenir el cáncer.

Las personas que comen alimentos ricos en antioxidantes habitualmente tienen menos riesgo de contraer cáncer, enfermedades cardiovasculares y algunos trastornos neurológicos.

Tomate crudo o cocinado. El tomate pierde vitamina C durante la cocción pero aumenta su contenido en licopeno. Por lo tanto en los dos casos el tomate es una fuente importante de antioxidantes.

Otros beneficios para la salud

Regula la función intestinal. Su aportación en fibra y alto contenido en agua hace que el tomate tenga un ligero efecto laxante que ayuda a prevenir y eliminar el estreñimiento. También es beneficioso para el funcionamiento del sistema digestivo en general.

Contra la Obesidad. Su bajo contenido en calorías, apenas 20 Kcal por cada 100 gramos, lo convierten en un alimento beneficioso y compatible con cualquier dieta de adelgazamiento.

Depurativo. Por su alto contenido en agua se le considera un alimento depurativo.

Cuándo no es recomendable el tomate

Algunas personas no lo toleran bien. Este pequeño trastorno se suele manifestar en forma de úlceras en la boca o eczemas.

Si tenemos el estómago delicado el consumo de tomate puede estar contraindicado por su acidez, si bien es cierto que esta tolerancia puede variar de una persona a otra.

Compra y conservación

Compra. La calidad del tomate depende de la temporada, origen, variedad y temperatura ambiente. A la hora de comprarlos nos fijaremos que no tengan manchas, sean más bien pesados y muestren un color rojo intenso. Deben ceder un poco a la presión de los dedos pero al mismo tiempo mostrar una cierta firmeza. Los tomates muy blandos están demasiado maduros.

Conservación. Deben guardarse sin lavar en un lugar fresco y protegidos de la luz. A temperatura ambiente un tomate maduro suele durar unos tres días, algo más en el frigorífico pero el frío les hace perder sabor y textura.

Manipulación en la cocina

Tomate crudo con piel. La piel de frutas y hortalizas acumula un mayor nivel de fibra y vitaminas beneficiosas para la salud. Sin embargo debemos limpiar el tomate cuidadosamente para eliminar restos de bacterias, pesticidas, plaguicidas y otros contaminantes. Para ello colocaremos el tomate bajo un chorro de agua siempre fría.

Tomate sin piel. Un tomate pelado tiene una textura más agradable al paladar si se come crudo. También nos permite el no tener que pasar por el colador sopas frías como gazpacho andaluz o salmorejo después del triturado. Existen dos formas de pelar un tomate:

  • Si el tomate está suficientemente maduro y tenemos un cuchillo bien afilado la piel se quita sin demasiada dificultad.
  • Más fácil pero algo laborioso es hacer un pequeño corte en forma cruz sobre la base del tomate. Lo sumergimos en agua hirviendo y al cabo de un minuto lo sacamos para mojarlo con agua fría. La piel se quita fácilmente con la ayuda de un cuchillo.

No se debe preparar el tomate con mucha antelación porque pierde algunas propiedades, sobretodo vitamina C.

El tomate que vayamos a consumir debe estar maduro y no verde, especialmente si se utiliza en sopas, sofritos o recetas con salsa de tomate. Los tomates verdes tienen menos sabor y peor textura.

Variedades

Existen muchas variedades de tomate pero entre las más comercializadas podemos destacar:

Canario. Es redondo y de color rojo. Tiene un sabor ligeramente dulce.

Pera. Es un tomate muy carnoso y de piel fina.

Cherry. Se utiliza mucho para decorar platos. Ofrece un sabor menos intenso y ligeramente afrutado.

Rama. De color rojo intenso, piel fina y tamaño más bien pequeño. Tiene buen sabor y se conserva muy bien.

Raf. También conocido en España como “Pata negra”. Tiene forma achatada y mucha pulpa. Ideal para ensaladas.

Muchamiel. Suele ser de tamaño grande y forma arrugada con piel muy fina. También muy utilizado en ensaladas.

Valenciano. Tomate carnoso, de gran peso y piel fina.

Montserrat. Tomates grandes de forma aplanada. Su sabor es muy poco ácido

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