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Los peligros de una comilona

Las comidas copiosas no sólo perjudican la salud, también pueden ser peligrosas. El exceso de comida concentrada en un corto espacio de tiempo puede provocar daños en la pared de las arterias, y desembocar en un infarto si la persona tiene una delicada salud cardiovascular.

Por qué son perjudiciales

No hace falta tener un problema de corazón para evitar una comida copiosa. Una gran comilona provoca un aumento repentino del nivel de trigliceridos que puede dañar el endotelio, revestimiento interior de las arterias. Se pueden producir trombos y coágulos, y con ellos un ictus cerebral o un infarto de miocardio.

Mas peligrosas todavía si en estas comidas:

  • Predominan las grasas animales
  • Son ricas en azúcares
  • Se come deprisa y masticamos mal los alimentos

Las comidas copiosas engordan más

Efecto de la insulina. Las comidas abundantes, sobretodo las ricas en azúcares, hacen aumentar el nivel de insulina en sangre. La insulina participa en la transformación de energía en grasa. Este aumento repentino puede provocar un mayor aumento de peso que si repartimos la misma cantidad de calorías en varias comidas.

Ansia de comer. Si concentramos las “horas de comer” en sólo dos o tres comidas al día,  cuando llegan estos “grandes momentos” sentimos mucha hambre y ansias de tomar alimentos. Por el contrario si hacemos muchas comidas al día pero ligeras, llegamos a cada una de ellas con menos hambre por el efecto saciante.

Si no podemos evitar una “Gran comida”. Consejos

Celebraciones, reuniones familiares e incluso alguna comida de trabajo pueden ser inevitables muchas veces. Estos consejos ayudan a reducir los efectos perjudiciales de una comida copiosa.

Comer  despacio. Si comemos rápido tomamos más calorías porque el sistema digestivo no ha tenido tiempo de liberar las señales de saciedad al cerebro. Es decir, el cerebro no sabe todavía que ya hemos comido suficiente. Dedicar más tiempo a comer no significa comer más cantidad. Comer despacio y relajado favorece que se mastiquen mejor los alimentos.

Hacer una comida ligera antes. De este modo el cuerpo no tiene que aguantar muchas horas en ayunas y llega con menos ansias de comer a las comidas. Varias piezas de fruta es una buena opción. En realidad es mejor para la salud hacer muchas comidas al día ligeras que dos o tres abundantes.

Pocas grasas animales. No pasa nada por dejarnos parte de un segundo plato con grasas de origen animal. En su lugar podemos dar prioridad a las verduras y los hidratos de carbono.

Comer fruta antes de la comida y evitarla como postre. La fruta se digiere en el intestino delgado. Esto quiere decir que de forma natural pasa rápido por el estómago. Si el estómago está ocupando con comida la fruta se bloquea más tiempo del necesario antes de pasar al intestino. Por este motivo es mejor comer fruta antes de las comidas.

Evitar Postres dulces. Si no podemos evitar una comida copiosa no pasa nada por saltarnos un plato. El postre puede ser un buen candidato a eliminar. El exceso de azúcares de una comida copiosa es un factor de riesgo añadido a los ya comentados.

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