Alimentos antiinflamatorios

alimentos anti inflamatorios

La inflamación es un mecanismo natural de autodefensa que activa el propio organismo para responder a una infección, picadura, traumatismo o herida. Los síntomas pueden variar según la zona afectada y la causa de la inflamación. Hinchazón, enrojecimiento, dolor y calor en la zona afectada son signos característicos de un proceso inflamatorio.

Cualquier parte de nuestro cuerpo, tanto a nivel interno como externo, puede inflamarse. Se utiliza la partícula griega o sufijo “itis” para identificar al órgano o zona involucrada. Así la faringitis consiste en una inflamación de la mucosa que cubre la faringe.

Es importante tratar los síntomas de la inflamación pero también identificar y combatir sus causas. En algunos casos las inflamaciones se producen por desequilibrios internos que desestabilizan las funciones orgánicas, otras veces están provocadas por enfermedades autoinmunes y alergias. Las  principales causas de inflamación son:

  • Presencia de virus o bacterias
  • Traumatismos
  • Alergias
  • Intolerancias alimentarias
  • Picaduras o mordeduras de animales
  • Procesos reumáticos o enfermedades autoinmunes

Existen muchas opciones a la hora de prevenir o reducir una inflamación en curso. A continuación os mostramos algunas soluciones naturales para aliviar procesos inflamatorios pero si la inflamación es crónica o severa, se debería de ejecutar un programa en coordinación con el profesional médico o naturista indicado.

Alimentos antiinflamatorios

Alimentos ricos en omega 3. Los pescados azules como el salmón, la sardina y el boquerón son las principales fuentes de este ácido graso con demostradas propiedades antiinflamatorias. Uno de los problemas más generalizados de la dieta en el mundo occidental es el desequilibrio en la proporción de omega 3 y omega 6 que ingerimos a través de los alimentos. Ambas son necesarias para el buen funcionamiento del organismo pero el omega 6, al contrario del omega 3, desempeña una función proinflamatoria. El problema es que el ácido graso omega 6 está disponible en una amplia variedad de productos habituales de la dieta mientras que el omega 3 sólo se puede obtener de unos pocos  alimentos. También podemos favorecer la producción de ácido graso omega 3 consumiendo ciertos productos vegetales como las nueces y las semillas de lino.

Vegetales. Las frutas y verduras son ricas en compuestos flavonoides con ciertas propiedades antiinflamatorias. El jengibre es una raíz considerada como una de los alimentos con un efecto más destacado en este sentido. Los arándanos y las moras por su parte también destacan por su importante efecto antiinflamatorio. Los taninos son un tipo de flavonoide con efectos antiinflamatorios que puede encontrarse en las espinacas, la granada, la manzana y los caquis. La piña contiene una sustancia conocida como bromelina con efectos antiinflamatorios, sobretodo si se toma entre comidas y con el estómago vacío. En cualquier caso los flavonoides con efecto antioxidante y antiinflamatorio pueden encontrarse en la mayoría de frutas, verduras y frutos secos.

Hierbas e infusiones con propiedades antiinflamatorias. Como la manzanilla, alga espirulina y el sauce blanco pueden ayudar a prevenir la inflamación. También se puede tomar una infusión de jengibre para beneficiarse de sus propiedades antiinflamatorias de una forma más eficaz.

Alimentos a evitar

Existe una larga lista de alimentos y aditivos que pueden provocar o agravar un proceso inflamatorio. Entre ellos destacan las grasas poco saludables,  los alimentos que pueden producir algún tipo de intolerancia o los que pueden dificultar el proceso de asimilación en el intestino.

Productos con grasas trans. En los primeros lugares de la lista tendríamos a las grasas trans. Este tipo de sustancia se elabora a partir de un aceite vegetal que se somete a un proceso químico conocido como hidrogenización. La industria alimentaria aplica estos métodos para mejorar el sabor y la textura de muchos alimentos. Se utiliza sobretodo en productos de bollería, repostería y platos precocinados. Por esta razón deberíamos intentar reducir al máximo el consumo de alimentos elaborados o procesados, especialmente si en la etiqueta de ingredientes se puede leer: “aceite vegetal hidrogenado” o “aceite vegetal parcialmente hidrogenado”.

Gluten y lactosa. Los alimentos con gluten y los derivados lácteos pueden afectar negativamente a muchas personas, aunque no sean celiacas ni muestren síntomas evidentes de intolerancia a la lactosa. El gluten y la lactosa (el azúcar de la leche) pueden desencadenar pequeños procesos inflamatorios a nivel interno si se asimilan con dificultad en el intestino. El arroz integral, la quinoa y el alforfón son tres cereales que pueden utilizarse como fuente de hidratos de carbono para sustituir al trigo. Como alternativa a la leche de vaca podemos recurrir a la soja y sus derivados como la leche de soja, el yogur de soja, el tempe o el tofu. Si no nos gusta la soja y estamos acostumbrados a tomar un vaso de leche por las mañanas existen otras posibilidades muy saludables como la leche vegetal de arroz, avena o almendra.

Otros alimentos alergénicos. Algunas personas pueden presentar alergias o intolerancias a un alimento específico, por ejemplo las nueces del brasil, el melocotón o el tomate.  Para detectar este tipo de alimentos podemos suprimirlos temporalmente de la dieta cuando tengamos la sospecha de que algo no nos sienta bien. Si notamos una mejoría apreciable podemos volver a incorporarlo para comprobar si aparece la recaída.

Azúcares y carbohidratos refinados. Se trata de alimentos con un índice glucémico alto que puede desestabilizar los niveles de glucosa en sangre, aumentando la producción de insulina y las posibilidades de inflamación.

Alimentos con aditivos. Los efectos de algunos aditivos artificiales son todavía objeto de discusión por parte de los profesionales de la medicina. Mientras tanto, la forma más segura de prevenir una inflamación por este motivo es evitar estos ingredientes en la medida de lo posible.

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