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Salsa de tomate casera

Si nunca has probado una salsa de tomate hecha por tí mismo te sorprenderá descubrir cómo una receta tan cotidiana y simple puede convertirse en algo especial. Se trata de un acompañamiento típico de la cocina meditarránea, mucho más saludable y con menos grasas que otras salsas de nata, mantequilla o queso.

El tomate es un potente antioxidante y anticancerígeno por su contenido en Licopeno, compuesto que neutraliza los radicales libres ayudando a mantenerse joven y combatir las arrugas, prevenir el cáncer y disminuir la probabilidad de sufrir problemas circulatorios.  También son ricos en Vitamina C que contribuye  a reforzar el sistema inmunitario y reparar el tejido conjuntivo. El proceso de cocción reduce la cantidad de Vitamina C del tomate pero al mismo tiempo hace aumentar su cantidad de Licopeno. Algunos estudios señalan que el Licopeno puede tener doble potencial anticancerígeno que el betacaroteno.  Por este motivo el tomate es saludable tanto crudo como cocinado.

Tomate fresco o ya triturado

Para hacer la salsa tenemos tres opciones:

  1. Comprar tomates y rallarlos justo antes de cocinar
  2. Comprar tomate natural triturado y refrigerado
  3. Comprar tomate natural triturado en lata

Las tres opciones  son aceptables aunque la primera da mejor resultado que la segunda, y la segunda que la tercera. Ahora bien, si vamos a utilizar tomates frescos deben estar maduros. Si todavía no han alcanzado su punto de madurez deberíamos optar por la segunda o tercera alternativa.

Ingredientes

  • 4 Tomates medianos maduros. La cantidad puede variar según el plato.
  • 1 Cebolla.
  • 3 dientes de ajo.
  • 1 cucharada de aceite.
  • Sal.
  • Opcional. Hierba aromática.Puede ser Orégano, Albahaca o Perejil.

Elaboración

  • Limpiamos los tomates con agua fría
  • Los trituramos con la ayuda de un rallador de cocina para incorporar sólo la pulpa y jugo del tomate
  • Picamos el ajo y la cebolla
  • Añadimos el ajo a la sartén con el aceite en frío
  • Sofreír el ajo a fuego muy lento sin permitir que dore
  • Añadir la cebolla picada y la sal. Mejor poca sal porque al final podemos rectificar. Mantener el fuego al mínimo durante unos 10-15 minutos.
  • Añadir el tomate, opcionalmente la hierba aromática y mezclar. Dejar que la salsa reduzca ligeramente durante unos 15-20 minutos más manteniendo siempre el fuego muy lento

Consejos y Trucos

  • No puede salir mal. Si hemos utilizado un fuego débil, tomates maduros y el ajo no se ha quemado.
  • Con azúcar o sin azúcar. Muchas recetas de tomate incluyen una cucharadita de azúcar para corregir la acidez del tomate. En mi opinión no es necesario. Una cebolla bien hecha le aporta el toque de dulzor necesario. De este modo la salsa es más saludable y presenta un aroma más tipicamente mediterráneo y natural. El azúcar añadido es más habitual en preparados de ketchup.
  • ¿Triturar con la batidora?. Siempre podemos pasar la salsa por la batidora o un pasapurés. No es necesario. Si la cebolla está bien hecha puede resultar muy agradable su textura.
  • ¿Mejor una salsa líquida o espesa?. La mejor opción para combinar con pasta y verduras es conseguir una salsa líquida porque mezclan mejor con el resto de ingredientes. Las carnes y pescados combinan mejor con salsas más espesas. Lógicamente a menor tiempo de cocción  la salsa quedará más líquida. Añadir unas gotas de agua es una opción. El plato no se estropea por este motivo siempre que añadamos con moderación y dejemos que se mezcle bien todo el conjunto.
  • Otras posibilidades. En el momento de echar la cebolla podemos añadir más verduras como calabacín, pimiento, puerro o zanahoria. También huevo duro. De esta forma nos acercamos más al concepto de pisto que de una pura salsa de tomate.

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