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Los radicales libres y el envejecimiento

Los radicales libres son átomos que sólo perduran unas fracciones de segundo en nuestro cuerpo, pero sus efectos perjudiciales pueden durar bastante tiempo después de desaparecer. Estos átomos son algo “normal” en la naturaleza. También son los responsables de que las flores se marchiten o que la fruta se pudra. Se trata de un proceso natural en el metabolismo de las células.

Cómo se producen los radicales libres. Las células tienen una parte central llamada mitocondria que se encarga de tomar oxígeno para producir energía. Durante el proceso libera toxinas entre las cuales están los Radicales Libres. Son partículas con un electrón desapareado. Su tendencia natural es intentar aparearlo con el electrón de otra molécula estable. Al hacerlo, la segunda molécula queda con un electrón sin emparejar convirtiéndose a su vez en radical libre. De esta forma se puede producir una reacción en cadena que desestabiliza y daña nuestras células.

Daños a nivel celular. Los radicales libres pueden dañar las membranas celulares haciéndolas más rígidas y dificultando el tránsito de información entre ellas. También pueden penetrar en el interior de la célula alterando el mensaje del ADN.

Nuestro organismo está provisto de un mecanismo para generar sustancias capaces de neutralizar los radicales libres. Pero este “equipo de defensa” es eficaz siempre que no se vea sobrepasado por un “exceso de trabajo”. Lo importante es saber que cada una de estas reacciones que producen los radicales libres no es peligrosa por sí misma. Pero la suma de muchas de ellas pueden provocar ciertos trastornos o un envejecimiento prematuro.

Los radicales libres y el envejecimiento prematuro

Un radical libre desencadena una serie de perturbaciones en las células de alrededor. El organismo produce miles de células cada segundo y si estos pequeños daños se acumulan pueden causar arrugas y otros síntomas asociados al envejecimiento.

Ejemplo. Los radicales libres son los responsables de que las mujeres que viven en las zonas altas de los Andes de América del Sur tengan la cara con profundas arrugas a una edad muy temprana. El vivir en unas zonas altas con unas condiciones de aire particulares, y una exposición al sol continuada favorece la producción de radicales libres y potencia sus efectos.

Factores que favorecen la producción de radicales libres

El estrés y la tensión nerviosa puede provocar reacciones químicas y hormonales que favorecen la producción de radicales libres. El estrés también es un factor de riesgo indirecto porque tiende a alterar nuestros hábitos normales de vida, haciéndolos menos saludables. Por ejemplo comiendo de forma desordenada.

Consumo de grasas saturadas y grasas trans. Las grasas saturadas se encuentran en productos de origen animal como carne de ternera, cordero o derivados lácteos como la mantequilla. Las grasas trans se elaboran industrialmente hidrogenando aceites vegetales. Estas últimas se utilizan para mejorar el sabor y textura de algunos alimentos, habitualmente en fritos y horneados como bollos, rosquillas o galletas.

El Alcohol y el tabaco son grandes productores de radicales libres. Un sólo cigarrillo genera miles.

La contaminación es otro factor no siempre fácil de controlar pero es un factor de riesgo más a añadir a los ya citados.

La Alimentación. El mejor protector contra los radicales libres

Para prevenir el exceso de radicales debemos atacar varios frentes a la vez: Evitar el tabaco y el alcohol, controlar el estrés o hacer ejercicio de forma regular. Pero sobretodo, tratar de intensificar la producción de enzimas antirradicales con una dieta adecuada.

Nutrientes que previenen el exceso de radicales libres. Para producir estos “enzimas beneficiosos” se necesitan unos nutrientes específicos. Si los incorporamos a nuestra dieta en la cantidad suficiente estamos creando las condiciones para producir la mayor cantidad de ellos. Estos enzimas necesitan oligoelementos como el selenio. Los antioxidantes por su parte son sustancias capaces de detener la actividad de los radicales libres. Así, las vitaminas A, C y E; el licopeno de los tomates, las isoflavonas de la soja y los flavonoides de los cítricos neutralizan sus efectos devastadores. En nuestras recetas antienvejecimiento puedes consultar platos que aportan estos nutrientes.

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