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Beneficios e inconvenientes de la leche

La leche y sus derivados como la mantequilla, el queso, la nata o el yogur eran productos estrella de toda dieta saludable hasta finales de los años 80. A partir de ese momento se ha convertido en un alimento muy controvertido con sus partidarios y detractores entre los especialistas en nutrición.

La edad y la tolerancia específica de cada uno, así como la cantidad y frecuencia con la que tomamos leche condiciona sus beneficios e inconvenientes. Cada persona tenemos una predisposición a los productos lácteos que pueden variar también con la condición genética.

Beneficios de la leche

Calcio. La leche es una de las fuentes más importantes de este mineral tan importante para los dientes y la regeneración de los huesos. Muchas legumbres y verduras aportan calcio a nuestro organismo pero el calcio de la leche es más abundante y de más fácil absorción, al ir acompañado de lactosa, vitamina D y otros aminoácidos que favorecen su aprovechamiento. El calcio es muy importante para contruir los huesos de los niños en edad de crecimiento. También previene el riesgo de fractura en edades avanzadas. Ahora bien, tan importante como el calcio para fortalecer los huesos es hacer ejercicio físico.

El calcio en edad infantil. Entre los once y los quince años se desarrolla casi la mitad de la masa ósea de nuestra vida. Durante este periodo se necesita mucha cantidad de calcio, el equivalente aproximado a un litro de leche al día. Si consumimos menos cantidad de calcio durante la adolescencia aumenta la probabilidad de sufrir fracturas en el futuro.

Proteínas y Otros nutrientes. La leche es una importante fuente de proteínas en cantidad y también de calidad. Aporta aminoácidos esenciales que el cuerpo no puede “fabricar” por sí sólo y deben ser ingeridos a través de los alimentos. Otros nutrientes importantes de la leche son la vitamina A, potasio y fósforo.

Inconvenientes de la leche

Grasas Saturadas. Uno de los inconvenientes más destacados de la leche proviene de su alto contenido en grasas saturadas. El consumo habitual de grasas saturadas es un factor de riesgo importante de padecer enfermedades cardiovasculares y otras patologías. La leche semidesnatada reduce la cantidad de grasas saturadas a la mitad;  la desnatada sólo aporta una pequeña parte de las grasas saturadas  de la semidesnatada.

Intolerancia a la lactosa. La lactosa es un tipo de azúcar que se encuentra en la leche y sus derivados. Para digerir la lactosa adecuadamente necesitamos tener suficiente cantidad de un enzima llamado “lactasa” en el intestino. Su deficiencia es algo habitual en muchas poblaciones del mundo, especialmente de color o de Asia. La gran mayoría de habitantes del norte de Europa toleran muy bien la lactosa, más del 90% de la población. En España se estima que la intolerancia a la lactosa afecta a un 30-50 por ciento de la población.  Algunas personas pueden tolerar pequeñas cantidades de lactosa. En estos casos se toleran mejor algunos derivados lácteos como el queso o  el yogur que tienen menos cantidad de lactosa o se digiere mejor. En el siguiente enlace puedes leer más información sobre los síntomas de la Intolerancia a la lactosa.

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