Existen muy pocos estudios que relacionen con precisión el consumo regular de frutas del bosque y el riesgo de desarrollar un cáncer. Sin embargo se han realizado investigaciones sobre los efectos anticáncer que contienen algunas de las sustancias presentes en este tipo de frutas. Las resultados permiten afirmar que las frutas del bosque son uno de los alimentos más importantes a la hora de prevenir y combatir el cáncer.
Por qué los frutos del bosque actúan contra el cáncer
Los Frutos del bosque como la frambuesa, fresa, arándano y mora son ricos en polifenoles, sustancias que de forma natural están presentes en las plantas y que tienen ciertos efectos beneficiosos en el cuerpo humano. Algunos de ellos tienen una gran actividad anticancerosa y concretamente, en el caso de las frutas del bosque, destacan por su contenido en tres tipos de polifenoles: el ácido elágico, las antocianinas y las proantocianidinas.
Ácido Elágico. El potencial anticancerígeno de esta sustancia ha sido estudiado con células cancerosas cultivadas en laboratorio y en animales sometidos a tratamientos con cáncer. Los datos disponibles en la actualidad sugieren que el ácido elágico evita la activación de sustancias tóxicas para las células potencialmente cancerígenas. Este compuesto también aumenta la capacidad de defensa de las células, estimulando los mecanismos de eliminación de sustancias cancerígenas. Otros estudios sugieren que el ácido elágico puede tener una función todavía más polivalente, favoreciendo su proceso de destrucción.
Antocianinas. Otro polifenol con gran actividad anticancerígena son las antocianinas, sustancias responsables de los colores rojo, naranja, rosa o azul de algunas frutas y verduras. Se sabe que esta actividad antioxidante ayuda a prevenir el cáncer, sin embargo la mayor capacidad anticancerígena de las antocianinas puede venir determinada por su capacidad de inhibir el proceso de proliferación de células cancerosas.
Proantocianidinas. Se trata de polifenoles complejos que se forman con la unión de varias moléculas de catequina, otro compuesto activo presente sobretodo en el té verde. Estas sustancias tienen un reconocido poder antioxidante que ayuda a prevenir el cáncer. Sin embargo la principal actividad anticancerosa de las proantocianidinas proviene de su capacidad de intervenir directamente contra el proceso canceroso. Aunque todavía no se han realizado estudios definitivos, los resultados obtenidos hasta el momento son prometedores. En investigaciones llevadas a cabo en laboratorio se ha detectado que las proantocianidinas son capaces de inhibir el crecimiento de ciertas células cancerígenas.
Riqueza de Polifenoles anticancerígenos según Frutas del bosque
En los estudios mencionados se ha comprobado la capacidad que tienen estas sustancias, pertenecientes al grupo de los polifenoles, para contrarrestar el crecimiento de las células tumorales. Lógicamente estos efectos tienen una relación directa con la concentración de polifenoles del fruto del bosque. Por ejemplo, se ha comprobado que el número de tumores de esófago es mucho menor si los animales seguían una dieta rica en frambuesas y fresas.
Frambuesas y Fresas. El ácido elágico es un polifenol que se encuentra sobretodo en frambuesas y fresas, aunque algunos frutos secos como las nueces y las avellanas también pueden aportar cierta cantidad de esta sustancia. La Frambuesa contiene mayor concentración de ácido elágico que las fresas. No obstante, en el caso de la frambuesa la mayor parte de ácido elágico se encuentra en la semilla, mientras que en el caso de la fresa se encuentra en la pulpa. Se considera muy probable que el de la fresa sea más fácilmente asimilable por el organismo. Las frambuesas también son una fuente importante de antocianinas.
Los arándanos negros se sitúan en primer lugar en cuanto a actividad antioxidante, seguidos de cerca por las fresas, frambuesas y arándanos rojos. La mayoría de frutas y verduras que comúnmente se consumen en occidente tiene una capacidad antioxidantes mucho menor. Los arándanos también son una fuente importante de antocianinas.
Los arándanos y las proantocianidinas. Las proantocianidinas abundan en la naturaleza, sobretodo en las flores y semillas de muchas plantas. Sin embargo su presencia en los alimentos es relativamente escasa. Se puede encontrar en la canela y en el cacao pero el consumo de arándanos es la manera más eficiente de obtener cantidades importantes de este polifenol. El resto de frutos del bosque contienen bastante menos aunque las fresas se distancia ventajosamente del resto. El jugo de arándanos rojo contiene un nivel mucho menor de proantocianidinas que la fruta en su estado natural.
Tres consejos para aprovechar la capacidad anticancerígena de las frutas del bosque
1. Regularidad. Intentar consumir frutas del bosque casi todos los días a lo largo del año. Cuando no sea temporada podemos utilizar productos congelados.
2. Fruta entera. Siempre que sea posible optar por la fruta en su estado natural. El zumo aporta una cantidad menor de estas sustancias beneficiosas.
3. Combinar. Podemos combinar frutos del bosque con yogures, helados y otros postres para enriquecer de forma natural este tipo de recetas.


